La subversión pospornográfica.

Por: José Raúl Gallego Ramos

Aunque esta es su cuarta visita a Cuba y todas han tenido como motivo actividades vinculadas al posporno (conferencias, performances), sabe que todavía el término resulta desconocido o cargado de tabués para la mayoría de los cubanos.

Pintora de formación, la Dra. Luz del Carmen Magaña llegó al mundo de la pospornografía de manera fortuita, a medio camino entre el arte y la investigación y signada por “la suerte geográfica” de vivir en Querétaro, uno de los principales centros de estudio y producción del arte posporno en su país. Casi a punto de hacer sus maletas rumbo a Barcelona para realizar su investigación postdoctoral sobre el tema, Luz del Carmen viajó a Camagüey para presentar en el FIVAC su ponencia “El signo y el simulacro en el cuerpo pospornográfico a partir del video arte: entre el erotismo y lo real”. Luego de su exposición, Cámara de Papel quiso ahondar en algunos de los temas tratados, siendo el primero de ellos la definición del posporno y su relación con la propia pornografía.

“La pornografía tiene como finalidad excitar al receptor y tiene un marcado componente de dominación-sumisión articulado en torno a la preponderancia de la eyaculación masculina. La pospornografía estetiza el cuerpo, sus partes íntimas, el acto sexual, asume la pornografía y la emplea como recurso expresivo para decir algo más, para construir un discurso otro. El posporno requiere de un ejercicio de autoconciencia por parte del artista.”

¿Puede existir entonces pornografía pospornográfica?

El nacimiento del posporno estuvo muy vinculado a la pornografía feminista, realizada por pornostars clásicas, porque la esencia no está en lo que se muestra sino en la intención que subyace al discurso. Podría decirte que mucha de la pornografía queer que se realiza yo la considero pospornografía, porque subvierte el discurso del porno tradicional, pone en el centro a sujetos tradicionalmente excluidos en los cánones occidentales, prescinde de los cuerpos perfectos. En América Latina podemos trabajar muchísimo con la pospornografía, porque nosotros también somos esos “otros”.

En su conferencia mostró ejemplos de varios videoartes latinoamericanos posporno. ¿Ha tenido mucho desarrollo el arte posporno en la región?

No. Excepto en determinados sectores de países como México, Chile y Argentina, la pospornografía sigue estando muy acompañada por prejuicios. Incluso, cuando el tema de la pospornografía se trata en el plano teórico, hay mucha más aceptación, sin embargo, cuando se trata de mostrarlo, exponer performances, videos, pues todo se complica aún más. Los museos y los circuitos expositivos tradicionales no han sido del todo receptivos con esta expresión artística.

Entonces ¿cuándo cree que llegará el posporno al Museo Nacional de Bellas Artes?

[Risas, cejas elevadas, mirada hacia arriba y onomatopeyas equivalentes a la frase mexicana “Ay wey”] No creo que sea por ahora, y tampoco es algo que me preocupe, porque podría matarle su encanto, su esencia.

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